¿Qué es aconito?

Acónito (Aconitum)

El acónito, también conocido como matalobos, napelo o anapelo, es un género de plantas herbáceas perennes de la familia Ranunculaceae. Se caracteriza por sus flores distintivas en forma de casco y su alta toxicidad.

Características principales:

  • Toxicidad: Todas las partes de la planta, especialmente las raíces y las semillas, contienen alcaloides altamente tóxicos, principalmente la aconitina. La ingestión, e incluso el contacto con la piel dañada, puede ser fatal.
  • Flores: Las flores suelen ser de color azul púrpura intenso, aunque también existen variedades blancas, amarillas o rosadas. Tienen una forma peculiar que recuerda a un casco o capucha, de ahí su nombre común.
  • Hojas: Las hojas son palmeadas y profundamente divididas, dando un aspecto parecido al de la mano con dedos.
  • Distribución: El acónito se encuentra en regiones montañosas del hemisferio norte, especialmente en Europa y Asia.

Usos históricos y tradicionales:

  • Medicina tradicional: En la medicina tradicional, se ha utilizado en dosis extremadamente bajas para tratar diversas dolencias, como el dolor nervioso (neuralgia), la gota y la artritis. Sin embargo, debido a su alta toxicidad, su uso medicinal es extremadamente peligroso y desaconsejado.
  • Venenos: Históricamente, el acónito se ha utilizado como veneno para envenenar flechas y cebos para lobos (de ahí su nombre "matalobos").

Precauciones:

  • Manipulación: Debido a su toxicidad, el acónito debe manipularse con extrema precaución. Se recomienda usar guantes al manipular la planta y evitar el contacto con la piel y las membranas mucosas.
  • Niños y animales: Mantener fuera del alcance de los niños y los animales domésticos.
  • Confusión: Existe el riesgo de confundir el acónito con otras plantas comestibles, especialmente con algunas hierbas silvestres.

En resumen, el acónito es una planta muy hermosa pero extremadamente peligrosa. Su toxicidad hace que su uso medicinal sea muy arriesgado, y la manipulación de la planta debe realizarse con mucha precaución.